La isla de Sicilia; en una ruta de 8 días/ 7 noches con 7 días en coche de alquiler para recorrer a tu aire la isla más grande del Mediterráneo y descubrir su bello litoral, sus pueblos pintorescos e importantes sitios arqueológicos.

No es sólo la isla más grande del Mediterráneo, es un mundo aparte, habitado desde la prehistoria y en el que diversas culturas han ido dejando su huella: Templos griegos y romanos, reyes normandos e influencias exóticas de diversos conquistadores o el barroco siciliano, mundialmente reconocido.
Sicilia es también una tierra volcánica, de montañas y colinas, por encima de las cuales se levanta el monte Etna, el “Mons-Gebel” ( “la montaña por excelencia” de los árabes) un volcán donde la interacción entre las fuerzas de la naturaleza y las formas de vida vegetal han dado lugar a la evolución de una extraordinaria variedad de ambientes y paisajes naturales, que son el resultado de largos y complejos fenómenos físicos, químicos y biológicos y que con sus erupciones, va marcando el ritmo del corazón de la isla…
Ruta propuesta: Catania – Monte Etna y Taormina – Siracusa – Catania – Piazza Armerina – Agrigento – Selinunte – Segesta – Palermo – Monreale – Palermo – Cefalú – Messina – Catania. (Posibilidad de empezar y finalizar en Palermo)
Pernoctando en: Catania 2 + 1 noches, Agrigento 1 noche , Palermo 3 noches (Opcional Ragusa 1 noche, consultar)
Duración: 8 días; recorrido aproximado: 1.100 kilómetros, según visitas
Salidas diarias todo el año desde Madrid y Barcelona (consultar otros orígenes).
Precio recomendado. Sujeto a fluctuaciones (alza o baja) según temporada y la antelación con la que se efectúe la reserva.
El precio incluye:
- Vuelos en línea regular España – Catania/Palermo y regreso vía un punto. Clase turista Cod. tarifa “Q”.
- Tasas de aeropuerto
- 7 noches de alojamiento en hoteles **** con los desayunos
- 7 días de alquiler coche; Grupo B (Renault Clío o similar, 5p)
- Seguro de viaje
- I.V.A.
No se incluye:
- Seguro de cancelación opcional: 12 €
- Suplemento salidas desde Madrid: 20 €
- La ruta propuesta se basa en excursiones desde Catania y Palermo; consulta la posibilidad de hacer un autotour pernoctando en un lugar distinto cada noche.

Desde Catania: algunas visitas que pueden hacerse desde Catania son Taormina, ciudad de gran belleza natural situada en la falda del Monte Tauro y en la que podréis visitar su Teatro Griego-Romano con unas fabulosas vistas al mar y el monte Etna. También recomendamos Siracusa, una de las más ricas en arte y monumentos: la parte vieja de la ciudad está situada sobre la isla de Ortigia, unida por un puente a tierra firme. Destaca el centro histórico con la Catedral, fuente Arethusa, etc., y la zona arqueológica donde se encuentra el Anfiteatro Romano, la Gruta Cordari y la Oreja de Dionisio. Y cómo no, el monte Etna, en el cual si las condiciones meteorológicas lo permiten, puede ascenderse libremente hasta los 1.800 metros.
Debe destacarse también las ciudades de Noto, Ragusa y Modica, que contienen los mejores ejemplos del barroco siciliano (en especial Noto con su impresionante Catedral); la presencia del abundante patrimonio de barroco tardío en Sicilia se debe al terrible terremoto de 1693, que arrasó ciudades enteras.
Piazza Armerina: esta pequeña ciudad debe su fama a sus edificios medievales que combinan múltiples influencias (góticas, normandas, aragonesas, barrocas…), y muy en especial a los cercanos restos de la Villa Romana del Casale, enterrada en la edad media por un corrimiento de tierras que a su vez preservó hasta nuestros días la mayor y mejor colección de mosaicos romanos del mundo, con una superficie conjunta de 3.500 metros cuadrados de paredes y suelos decorados con esta laboriosa técnica.
Agrigento: esta ciudad de antiguos orígenes griegos alberga una de las visitas imprescindibles de Sicilia, el (mal) llamado “Valle de los templos” (en realidad es una cresta montañosa), parte de la zona sagrada de la ciudad griega y en el que se han preservado varios templos usados durante siglos por griegos y romanos, alguno de los cuales es segundo sólo ante los de la acrópolis de Atenas.
Selinunte: Selinunte, como muchas otras poblaciones sicilianas, fue fundada por los griegos y vivió cierta prosperidad hasta que los avatares de la guerra obligaron a sus últimos propietarios, los cartagineses, a evacuarla. Olvidada durante dos mil años, Selinunte puede apreciarse hoy día través de diversos templos y edificios de su acrópolis, una de las mayores fuera de la Hélade.
Desde Palermo: Palermo es la capital de la isla, habitada desde tiempos prehistóricos y cuenta con una gran riqueza y peso a lo largo de la historia. Podréis recorrer a pie sus principales atractivos, como la Iglesia de la Martorana, el Teatro Massimo, la Catedral, etc. Ya con el coche, es imprescindible acercarse a Monreale, situado 7 kilómetros de Palermo donde podréis visitar su Catedral, uno de los monumentos más famosos del mundo, edificada por el rey Guillermo II. En su gran cúpula se puede observar la majestuosa imagen del Cristo Pantocrátor y destaca también su Claustro Benedictino, conservado íntegramente.
Otra excursión recomendable es para visitar Segesta, centro histórico de los Elimios, de quienes se preserva poca memoria, pero que dejaron un templo dórico muy bien conservado y un interesante teatro entre otras obras; y luego seguir hasta Erice, cuyo centro urbano medieval de callejuelas empedradas pensadas para la defensa y aprovechar el difícil terreno le confieren gran interés.
Cefalú: este pequeño pueblo costero, que se alza sobre un promontorio rocoso, es uno de los más visitados de la isla y ofrece entre otros monumentos su original y famosa catedral de estilo normando, de compleja historia y construcción.
Mesina: tradicional puerta de entrada a Sicilia, destacan obras como la catedral normanda, la curiosa iglesia de Annunziata dei Catalani con su decoración de arcos ciegos y estilo arabizante o Santa Maria dei Allemani, uno de los pocos edificios puramente góticos de la isla.
Ver mapa de la ruta Trinacria Siciliana
GASTRONOMIA
Una parte notabilísima del patrimonio cultural siciliano es su gastronomía. La gastronomía siciliana aglutina influencias de los países de la ribera mediterránea, principalmente Italia, Grecia y los países árabes. Fueron los árabes, de hecho quienes introdujeron en Sicilia las diferentes especies utilizadas en la condimentación de sus platos, como el azúcar, los cítricos, la canela o el azafrán, además del arroz tan presente en las recetas del arancino (bola de arroz repleta de ragú de carne o guisantes o de jamón y queso) emblema de la cocina siciliana y siempre presente en las “Tavolas Caldas”.
Es imposible no mencionar las diferentes formas sicilianas de preparar la pasta, desde la pasta con le sarde palermitana, a la pasta ‘ncaciata mesinesa o la Pasta alla Norma de Catania (con tomate, berenjenas y ricotta salada). Tampoco faltan en la mesa siciliana platos a base de pan, como el pane cunzatu (especie de empanada) y el pane ca’meusa (panecillo de sésamo relleno de carne hervida).
El pescado forma parte, y cómo no siendo una isla, de la rica cocina siciliana. El atún tiene un peso acusado, sin olvidar el pez espada o emperador, preparado de muchas formas diferentes y que encontraremos en cualquier mercado de pescado siciliano, con sus imponentes cabezas dibujando el panorama de las “pescherie”. Es destacable la preparación a la ghiotta (cebolla, aceitunas, alcaparras y tomate) y el plato trapanés cuscusu, una original versión isleña del cuscús magrebí realizado con pescado.
Atención especial merece la pastelería siciliana, que sustenta la gastronomía en festejos y celebraciones y es uno de los hábitos culinarios más extendidos entre los sicilianos. De entre la variedad de dulces destacan los mazapanes (Frutta Martorana), modelados con formas de frutas y aceitunas, los cannoli rellenos de queso y la cassata, especie de tarta de bizcocho borracho cubierta de mazapán y frutas glaseadas.
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Antiguamente Sicilia, de forma triangular, fue llamada Trinacria por los primeros griegos llegados a la isla (siculos y sicanios) debido a sus tres extremos. Su historia sigue en parte envuelta en el misterio, o en todo caso en la indeterminación ya que se la denominación de Trinacria procede de la mitología. En sí, inicialmente estaba compuesta por la cabeza de Gorgona, cuyos cabellos son serpientes entrelazadas con espigas de trigo, y desde donde irradian tres piernas flexionadas. Las tres piernas representan los tres extremos de la isla del griego triskeles treis (tres) y akra (promontorios): y del latín “triquetra”, tres cumbres.

